caja de seguridad en un banco

¿Cómo funcionan las cajas fuertes en bancos?

Hay ocasiones en las que es necesario guardar documentos muy importantes, importantes sumas de dinero y objetos de gran valor en cajas fuertes. Sin embargo, dependiendo del tipo de documentos u objetos que sean puede no convenir mantenerlos guardados en una vivienda, a pesar de que estén protegidos en una caja fuerte. Para estas ocasiones, se puede recurrir al alquiler de la caja fuerte en un banco.

Estas cajas fuertes son cajas de custodia vigiladas por las diferentes entidades bancarias en sus establecimientos que posibilitan a sus clientes la opción de depositar cualquier tipo de pertenencia que deseen bajo la más estricta confidencialidad, ya que ni ellos mismos conocen lo que se guarda en su interior, siempre y cuando sean objetos lícitos y permitidos donde no están permitidas sustancias peligrosas, explosivas o cuya comercialización esté prohibida. No obstante, todo esto se realiza asegurando al máximo la integridad de lo depositado en la caja de seguridad.

Estas cajas fuertes están ubicadas en cámaras acorazadas de los bancos y sólo el cliente conoce lo que hay en su interior. Por esta razón, ante cualquier inconveniente que pueda surgir será el propietario quien responda por los bienes depositados en la caja. Además, este depósito y todas las restricciones que ello conlleva se realiza bajo la firma de un contrato.

Cuánto cuesta una caja fuerte en un banco

A pesar de que pueda parecer que se trata de un servicio muy caro, lo cierto es que no tiene un precio tan elevado. 

El precio del alquiler de una caja en un banco puede costar entre 300 o 350 euros anuales de media. No obstante, como ocurre con todos los elementos de seguridad, este precio variará dependiendo de distintos factores como el tamaño de la caja o los seguros contratados para salvaguardar los objetos. Todo ello dependerá de la política comercial de cada entidad financiera, que pondrá sus propias condiciones para disponer de una caja de seguridad.

También es habitual que existan comisiones, como en cualquier operación bancaria. Normalmente se suele pedir una fianza que se devuelve al terminar el periodo del alquiler. Sin embargo, es posible que se cobre una comisión cada vez que se quiera abrir la caja o se cobre un cargo extra si se quiere nombrar a un segundo titular.

No obstante, es recomendable contratar un seguro para estar cubiertos en caso de robos e incidencias. Aunque las posibilidades de que se produzca un robo de este tipo de cajas es muy bajo y sumamente extraño, el propietario de la caja podrá recuperar el valor hasta un determinado importe a pesar de que el caso de producirse este problema el banco no está obligado a reponer lo que hubiera en su interior si ha sido sustraído.

Requisitos para tener una caja fuerte en el banco

Contratar el uso de una caja fuerte en un banco no es una tarea complicada, pero hay que tener en cuenta que no todas las sucursales tienen este servicio o, incluso, hay listas de espera. 

Para disponer de una de estas cajas, la entidad financiera solicita al cliente tener una serie de productos con la compañía, la cuenta corriente o una cuenta de ahorros. Estos variarán dependiendo del banco y las condiciones comerciales del mismo. Por supuesto, es necesario tener el DNI en vigor.

Una vez aceptada la solicitud para poseer una caja fuerte en el banco, el titular podrá guardar en su interior lo que desee obteniendo una llave que únicamente tendrán el dueño de la caja y el banco.

cajas fuertes numeradas en bancos

Beneficios del uso de cajas de seguridad en bancos

 

El uso de las cajas fuertes siempre ha sido una de las mejores herramientas para salvaguardar toda clase de posesiones valiosas. Además, si esta caja está situada en un banco, esta protección aumenta considerablemente ofreciendo una mayor seguridad para el cliente.

Estos lugares están vigilados las 24 horas del día tanto por cámaras de videovigilancia como por trabajadores de seguridad. Además, en el caso de haber cualquier intrusión siguen siendo uno de los lugares más seguros para mantener a salvo tus pertenencias más importantes.

Además, estos servicios son completamente discretos ya que el usuario no tiene que notificar ante el banco lo que quiere guardar en su interior siempre y cuando no sean objetos o sustancias peligrosas y prohibidas. 

¿Quién puede abrir la caja fuerte?

A las cajas fuertes y su contenido solamente puede acceder su titular o titulares si hubiese más de uno. Únicamente en ocasiones especiales sólo puede ser abierta por orden judicial o, en algunos casos, por Hacienda.

Lo más habitual en estos casos es que tras solicitar el acceso a la caja, el titular acceda solo a una sala anexa del lugar para guardar o sacar lo necesario. Todo ello se realiza tras haber firmado un registro quedando patente el acceso a la caja.

Durante este proceso, un empleado del banco acompaña al titular que se sitúa en la puerta de la cámara acorazada y de la sala anexa para salvaguardar la seguridad tanto de los objetos como del resto del espacio.

Una vez que el titular ha terminado de revisar, sacar o guardar el interior de su caja, el trabajador del banco deberá volver a colocarla en su lugar quedando de nuevo protegida y cerrada con la llave que sólo el propietario de los bienes y el banco tienen en su poder.

En el caso de que fallezca el dueño de la caja del banco, sólo los albaceas y herederos podrán acceder a su contenido una vez que se haya aceptado el testamento del fallecido. Cuando esto ocurre, el propio banco está obligado a informar a los familiares de la existencia de esta caja. Una vez aceptado el testamento, bajo la intervención de un notario, los herederos podrán abrir la caja de seguridad para recoger lo que haya en su interior o conocer qué había guardado en ella.

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